Caminar consciente

A veces, realizamos actividades del día a día de manera automatizada retirando nuestra atención plena de prácticas cotidianas como respirar, comer o caminar.

Disponerse a caminar siendo consciente es una invitación a restituir el movimiento orgánico y natural del cuerpo. Practícalo en grupo como parte de la dinámica de un encuentro o intégralo a tus desplazamientos cotidianos.

Puedes seguir las instrucciones de manera individual o en pareja.

Duración recomendada: tiempo libre

  1. Dale un propósito a tu caminar. Puedes elegir caminar alegre, esperanzado, confiado o fluido. Elige una sola intención e induce a tu cuerpo a caminar sintiéndola. 
  2. La música orienta el caminar. Elige una canción con base en la intención que hayas elegido.
  3. Hazte consciente de tu postura inicial. Pies separados a la altura de las caderas, rodillas ligeramente sueltas evitando tensionarlas, brazos relajados a los costados del cuerpo y mirada al frente.
  4. En un caminar natural, el pie derecho va hacia adelante en sincronía con el brazo izquierdo y viceversa.
  5. Asegúrate de poner el peso del cuerpo primero sobre el talón, luego sobre los dedos. Repite esta sincronía entre brazos, pies y peso, de manera pausada.
  6. Desplázate por todo el espacio, aumenta o regula el ritmo del caminar conectándote con la música.
  7. Esta práctica te pide presencia, puedes centrarte en tu propia experiencia o en el contacto visual con las personas a tu alrededor.
  8. Mantén los ojos abiertos observando por donde vas, la cabeza mirando al frente y los brazos sueltos
  9. No es necesario hablar o comentar la experiencia. El tiempo que dispongas para esta actividad es solo para caminar consciente.

Esta práctica favorece el encuentro afectivo con otrxs y ayuda a liberar tensiones físicas y emocionales acumuladas. Está inspirado en la apertura de una sesión de biodanza.

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