Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera. Nadie quiere que adentro algo se muera. Hablar mirándose a los ojos, sacar lo que se puede afuera, para que adentro nazcan cosas nuevas.
Mercedes Sosa, Piero y Luis Ramón Igarzábal
Durante la inmersión de Caminos de cuidado comunitario exploramos prácticas orientadas a conectar con el propio cuerpo desde la autenticidad. A través del movimiento somático (inspirado en el Body Mind Movement), la biodanza y el temazcal, corporalizamos diversas formas de cuidado colectivo.
Ceder es una decisión activa que tiene un propósito: fundirse en lo que nos sostiene hasta encontrar impulso para volver a salir. Con estas palabras inició una sesión para acuerpar el cuidado Carolina Corrales, psicóloga clínica con formación en movimiento somático de Body Mind Movement (BMM) Colombia.
¿Cómo cedes? y, ¿cómo te sostienes? Te invitamos a desplazar esas preguntas por distintas zonas del cuerpo: al peso del corazón, a los huesos como sostén, a los órganos del sistema digestivo y a las aguas internas.
Los gatos saben ceder, cuando reposan su cuerpo lo entregan por completo a la superficie que los sostiene. Nosotrxs también podemos ceder como gatos siendo conscientes de qué parte del cuerpo apoyamos primero y sintiendo qué puntos de nuestro cuerpo son tocados por la superficie que nos recibe. ¿En qué lugares sientes esos apoyos que te sujetan? Ten presente que con cada exhalación el cuerpo se puede expandir, tomar el espacio que requiere, relajarse y liberar peso hacia la tierra.
Para liberar tensiones ayuda mucho practicar el ceder. Puedes acostarte y percibir cómo tu coxis baja, baja y baja hasta que se profundiza en el piso o colchoneta que te recibe. Estando de pie, también puedes ceder los omoplatos, permitiendo que toda la zona de los hombros baje, como si te desgonzaras sobre tu propio cuerpo, haciendo conciencia de la cadena de sostén de tu sistema óseo. Incluso mientras lees esto, nota qué zonas de tu cuerpo pueden ir cediendo con la exhalación.
Todo en el cuerpo sostiene. Los sistemas y órganos hacen un efecto en red para que el peso se equilibre; basta con mirar que el corazón siempre está siendo abrazado por los pulmones y que cada respiración consciente es como un arrullo. Carolina nos cuenta también, que el diafragma es como una repisa para el corazón, además podemos reconstruir imaginariamente el sistema esquelético para sentir el apoyo: los huesos de los pies reciben a las tibias, las rodillas ayudan de soporte y se conectan con el fémur, cada fémur recibe a la pelvis, la pelvis sostiene a la columna vertebral y esta recibe a la columna cervical, la cual sostiene al cráneo.
En cualquier momento podemos conectar con la sensación de ser sostenidxs, a través de la repetición de movimientos y visualizaciones de nuestros huesos y órganos. El cuerpo ya sabe hacerlo todo, pero si nosotros lo apoyamos dando tiempo y espacio, habrá más vitalidad.
Te invitamos a preguntarte, ¿cómo se mueve la vida en ti?, ¿qué movimientos hace la vida en tu cuerpo?, ¿qué descubres de tu cuerpo tras cada movimiento? y, ¿cuánto espacio le das a esas sensaciones?
Los conocimientos corporales a partir de los cuales Carolina Corrales orienta sus prácticas de cuidado provienen del Body Mind Movement. Esta metodología “acompaña el desarrollo y la transformación del ser humano, reconociendo que nuestra anatomía y movimiento moldea quienes somos” y para lograrlo emplea “herramientas provenientes del estudio vivencial de la anatomía de los sistemas corporales y los patrones de desarrollo del movimiento para apoyar la transformación física, emocional, mental y espiritual”, de acuerdo con el Programa de entrenamiento de educadores de movimiento somático 2025-2027.
El Body Mind Movement (BMM), a su vez, nació como una bifurcación a partir del Body Mind Centering (BMC), que estudia el cuerpo desde 1973 liderado por su creadora Bonnie Bainbridge Cohen. El BMC, según Introduction to Body-Mind Centering, se interesa además por asumir la inteligencia viva de los cuerpos contenida en cada célula: la vida dentro de nuestra vida funciona como un fractal y un ejemplo de ello es el sistema celular capaz de reconocerse, actuar y comunicarse entre células de distintas partes del cuerpo, algo que como humanos replicamos cuando permitimos la conversación entre nuestra conciencia y la acción.
La biodanza es una práctica corporal que busca conectar con la alegría de vivir. De acuerdo con Rolando Toro, poeta y psicólogo chileno, creador de la biodanza, “el principio biocéntrico, propone la potencialización de la vida y la expresión de sus poderes evolutivos. Biodanza es, desde este punto de vista, una poética de lo viviente, fundada en las leyes universales que conservan y permiten la evolución de la vida”. La imagen de lo humano, propuesta por la educación biocéntrica, es la de un humano relacional, ecológico y cósmico.
Esta práctica invita a moverse a partir del impulso emocional provocado junto a tres elementos: el grupo, la música y la vivencia. La danza no nace de la razón, nace del movimiento natural que le permite al cuerpo expresarse. Juan Felipe Robledo, profesor de biodanza y facilitador de procesos de transformación personal y colectiva, dice que todas nuestras experiencias quedan guardadas en las memorias de las células del cuerpo, por lo que nos propone sacarlo todo afuera y liberar espacio para nuevas memorias.
Es necesario confiar en el propio movimiento vital donde no hay formas adecuadas de danzar, solo el permiso para que el cuerpo hable y cocree en el encuentro con otros cuerpos, si así lo deseamos. Juan Felipe menciona que en la biodanza lxs otrxs son matriz, sostén y espejo, y en cuanto a ser espejo, lo que nos incomoda de otrxs es nuestro: “la dificultad de mirarle a los ojos o tomarle de las manos, o lo contrario, no me está hablando nada de la otra persona, pero todo de nosotros, la otra persona simplemente nos ayuda a que lo podamos ver”.
Con cada desplazamiento pueden aflorar, o potenciarse, sentires enquistados desde hace mucho tiempo en los cuerpos, por lo que será importante concentrarse en ellos, dejar que se movilicen sin presionarlos ni reprimirlos y acompañarlos para que cuenten sus propias historias por medio del cuerpo danzante.
Moverse con uno mismx y con lxs otrxs, estimuladx por frecuencias sonoras intencionadas, nos llevará a reconocer el cuerpo en todas sus relaciones. Volver a pasar por las memorias emocionales es otro camino de cuidado porque, como dice Juan Felipe, solo podemos cuidar aquello que conocemos.
En la lengua indígena náhuatl Temazcalli significa «casa de vapor». Es una práctica ritual de los pueblos originarios de Abya Yala que purifica el alma, el espíritu y el cuerpo gracias al vapor que surge cuando el agua entra en contacto con las piedras calientes. Simboliza un renacimiento, ya que la cúpula representa el útero de la madre tierra.
Muchas abuelas nos acompañan afuera. Muchas abuelas nos acompañan adentro. Todas las abuelas recuerdan sus memorias a través del fuego. Cada abuela nos ayuda a despertar nuestras propias memorias. A las piedras calientes que entran a un temazcal se les llama «abuelas» por sagradas, por sabias, por ser piedras volcánicas.
Entras con todas tus relaciones porque nunca estás solx, siempre estás conectadx a una red de vínculos. Dentro respiras profundo, mientras ingresan todas las personas y se ubican dejando espacio en el centro para las «abuelas». Juntxs atravesarán cuatro puertas simbólicas guiadas por un elemental: aire, agua, fuego y tierra. Sigues respirando profundo en la oscuridad, sudas en la oscuridad, amplificas tus sentidos en la oscuridad.
En el temazcal también se canta, retumban tambores y las voces en coro le dan fuerza a tu espíritu. Cada palabra dicha es una caricia. Sientes incomodidad, por ratos el calor es demasiado, pero el cuerpo se recarga y vuelve a estar preparadx para recibir, con más fuerza, la calidez de las piedras. Respiras más y más profundo durante un ritual que te hace mirar hacia adentro, vas hondo dentro de ti, sin olvidar, ni por un momento, que aunque se trata de un renacer propio, muchxs renacen al tiempo junto a ti.
Entrar en el espacio interior
En la lengua indígena náhuatl Temazcalli significa «casa de vapor». Es una práctica ritual de los pueblos originarios de Abya Yala que purifica el alma, el espíritu y el cuerpo gracias al vapor que surge cuando el agua entra en contacto con las piedras calientes. Simboliza un renacimiento, ya que la cúpula representa el útero de la madre tierra.
Muchas abuelas nos acompañan afuera. Muchas abuelas nos acompañan adentro. Todas las abuelas recuerdan sus memorias a través del fuego. Cada abuela nos ayuda a despertar nuestras propias memorias. A las piedras calientes que entran a un temazcal se les llama «abuelas» por sagradas, por sabias, por ser piedras volcánicas.
Entras con todas tus relaciones porque nunca estás solx, siempre estás conectadx a una red de vínculos. Dentro respiras profundo, mientras ingresan todas las personas y se ubican dejando espacio en el centro para las «abuelas». Juntxs atravesarán cuatro puertas simbólicas guiadas por un elemental: aire, agua, fuego y tierra. Sigues respirando profundo en la oscuridad, sudas en la oscuridad, amplificas tus sentidos en la oscuridad.
En el temazcal también se canta, retumban tambores y las voces en coro le dan fuerza a tu espíritu. Cada palabra dicha es una caricia. Sientes incomodidad, por ratos el calor es demasiado, pero el cuerpo se recarga y vuelve a estar preparadx para recibir, con más fuerza, la calidez de las piedras. Respiras más y más profundo durante un ritual que te hace mirar hacia adentro, vas hondo dentro de ti, sin olvidar, ni por un momento, que aunque se trata de un renacer propio, muchxs renacen al tiempo junto a ti.
Pregúntate cada día, ¿qué necesita tu cuerpo hoy? Después revisa alguno de los siguientes ejercicios y decide cuál funciona mejor para atender tu necesidad.
Memoria y redacción: Maritza Palma Lozano.
Talleristas y sabedores: Carolina Corrales Figueroa y Juan Felipe Robledo.
Cuidadores del fuego durante el temazcal: Gabriel Morales, Katharina Klem y Victoria Carmona.
Fotografía: Victoria Carmona.
Territorio: Minkalab, Laboratorio vivo.
Productora general: Nathaly Hurtado Torres
Directora general: Alejandra Grisales Quintero
Agradecimientos a las 9 becarias y al equipo de Fagua presentes en la inmersión presencial Caminos de cuidado comunitario, a partir de la cual fue construido este texto.
Somos Fagua es una organización dedicada a la gestión de estrategias socioculturales. Creemos en el cuidado como una práctica ética y cotidiana capaz de fortalecer la vida comunitaria, abrir espacios de diálogo y apoyar nuevas posibilidades para las personas y los territorios.
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