Estrella de mar

La estrella de mar es un patrón de movimiento desde el centro hacia las extremidades superiores e inferiores, incluyendo la cabeza. Trazar este flujo te permite acompañarte amorosamente cuando el tono corporal esté bajo (como un fideo blando) o sientas la energía atascada.

Te recomendamos hacer esta práctica en pareja de manera intercalada para que ambas personas sientan la experiencia.

Duración recomendada: 15 minutos

  1. Una de las dos personas se acuesta boca abajo o boca arriba (la idea es hacer el movimiento por ambos lados) separando sus piernas y ubicando sus brazos extendidos a lado y lado, como si imitara el cuerpo de una estrella de mar.
  2. La otra persona tendrá una pelota de tenis y la ubicará sobre el centro de su compañerx acostada para hacer un recorrido desde ahí hacia cada una de las extremidades. Si la persona está boca abajo su centro es el coxis y si está boca arriba su centro es el ombligo.
  3. La persona que tiene la pelota, empezará a rodarla poniendo una presión agradable del centro hacia cada pierna: primero una pierna, regresa al ombligo o coxis y vuelve a rodarla sobre la otra pierna. La idea es que sienta la pelota, no que duela, pero sí que sienta; por lo que recomendamos que acuerden la presión que desean sentir.
  4. Luego, vuelve al centro con la pelota, realiza un nuevo desplazamiento de ahí hasta la cabeza y regresa al centro.
  5. Desde el centro, realiza un nuevo recorrido pasando por el pecho o espalda hasta llegar al brazo, antebrazo y mano. Regresa al centro y repite el recorrido en el otro brazo. Termina nuevamente en el centro.
  6. Realicen cambio de roles.
  7. Repitan el mismo ejercicio por el otro costado del cuerpo que les faltaba a ambxs participantes.
  8. Al terminar, preguntense qué sensaciones percibieron durante el recorrido de la pelota.
*Variación: puedes explorar con distintas pelotas, más grandes, más suaves, con texturas o lisas; y con aquellas pelotas más grandes puedes hacerte un automasaje acostándote sobre la pelota y permitiéndote rodar sobre ella.

Practícalo para explorar el movimiento y la energía del cuerpo desde el centro, que es el ombligo. También permite que el sistema nervioso perciba la posición, el equilibrio, la coordinación y el movimiento del propio cuerpo en el espacio.

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